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Criminología y comunicación: la comunicación de riesgos en el ámbito penal

En este monográfico, originalmente publicado en el Portal de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona y que el Dr.  Luiz Peres-Neto, profesor de la ESPM de Saõ Paulo, nos cede amablemente para su reproducción en governinguncertainties, el autor va desgranando los ingredientes básicos de la aparición de un nuevo campo de estudio estrechamente relacionado con la comunicación de riesgos.

Criminología y Ciencias de la Comunicación: un fecundo campo para la investigación en ciencias sociales

por Luiz Peres-Neto

El intento de mapear un terreno de investigación tan interdisciplinar es siempre muy arriesgado. Por ello, según las fuentes consultadas encontraríamos diferentes orígenes para los estudios de los procesos sociales donde confluyen saberes tanto de las ciencias de la comunicación como de la criminología. No obstante, a grandes rasgos podríamos decir que dichos trabajos se enmarcan temporalmente en tres líneas de investigación, que empezaron su desarrollo a finales de la primera mitad del siglo XX.
Según expone Reiner (2007: 318) dos de esas líneas de investigación se centran en los efectos de determinadas realidades e imágenes sobre el crimen impulsadas a partir de los medios de comunicación de masas: por un lado, el estudio del efecto de los medios en el comportamiento del delincuente o como uno de los elementos desencadenantes de la acción delictiva y, por el otro, el estudio del efecto de los medios en la construcción del miedo al delito.

Respecto a la primera de estas dos líneas de investigación, aunque los medios no tengan el efecto narcotizador preconizado por algunos trabajos de la primera mitad del pasado siglo – v. gr. la teoría hipodérmica o la hipótesis de la magic bullet -, Reiner (2007: 320) recopila una amplia cantidad de trabajos empíricos y toda una tradición investigadora procedente de la psicología social que comprueba algún efecto (aunque de difícil mensuración) de los productos de la industria cultural en algunas de las etapas desencadenantes de la conducta desviada (labelling, motive, means, opportunity). Además, esto sería así a partir de la confluencia de otras variables culturales y sociales, que siempre prevalecen sobre la acción de los media. Por otro lado, tomando por válida la teoría de la agenda-setting, la segunda línea consiste en buscar respuestas a cómo los medios de comunicación de masas construyen en cierta medida la preocupación ciudadana sobre los niveles de delincuencia y amplían la diferencia entre el mundo
percibido (temor al delito) y su existencia real, según las estadísticas oficiales.

Ante estas dos líneas investigadoras y tras amplios estudios empíricos, Gerbner (1970, 1995) ha afirmado que los medios de comunicación no son en ningún caso la causa de la ocurrencia del crimen aunque la sobrerrepresentación de los temas penales o de aquellos relacionados con el concepto “ley y orden”, tanto en los productos de ficción como en los informativos, genere por un lado alarma social ante el fenómeno criminal y, por otro, funcione como elemento legitimador en la adopción de medidas político-criminales represivas.

En este sentido, a partir de la propuesta de Gerbner se abre una tercera vía investigadora: la representación del crimen en los medios de comunicación también puede influir en la construcción o adopción de determinadas medidas político-criminales. Por ello, los medios no sólo actúan en tanto que actores del proceso de agenda-setting sino que, además, operan como elemento formador de una determinada opinión pública político-criminal que puede moldear ciertas decisiones políticas en el proceso de construcción de políticas públicas de control social (penal policy-making process).

Así pues, en cierto modo, la representación mediática del crimen puede asumir la función de agenda-building y, por consiguiente, de opinion-building, en la medida en que opera tanto en la promoción de la política criminal que pudiera merecer atención por parte del campo político, como en la formación de una determinada opinión político-criminal de los diversos actores sociales, tanto de grupos de interés sectoriales como de los demás ciudadanos.

Como es sabido, la idea de agenda-building proviene del trabajo de Lang y Lang (1983). En un amplio estudio acerca de la cobertura mediática del caso Watergate, dichos investigadores se propusieron expandir la teoría de la agenda-setting. Básicamente, buscaron explicar la correlación entre la ocurrencia de determinados eventos en el mundo real y la actividad política a partir del efecto social de los medios de comunicación. Según Dearing y Rogers (1996: 2), la teoría de la agenda-building busca ofrecer explicaciones de porqué determinadas informaciones acerca de ciertos temas son ofrecidas al público en una democracia, en detrimento de otras.

Dr.  Luiz Peres-Neto

El texto completo y las referencias bibliográficas se pueden encontrar aquí

Discussion

4 thoughts on “Criminología y comunicación: la comunicación de riesgos en el ámbito penal

  1. Se agradecen posts como el tuyo. Muchísimas gracias

    Posted by Tienda de pegatinas | March 24, 2013, 7:07 am
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  3. Muchas gracias por lo que aportas

    Posted by Cora | April 29, 2013, 8:08 am

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